El principio del devengo y su efecto tributario

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Publicado

07/10/2021


Escritor

Sergio Londoño


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La adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera NIIF en Colombia trajo consigo la necesaria aplicación de una normatividad foránea que contrasta con una inquisitiva normatividad tributaria local.

Uno de los muchos efectos que implicó la aplicación concomitante de estas dos regulaciones es el cambio en la interpretación del concepto ingreso, a partir de la introducción del principio del devengo.

En el país, la práctica común era que hasta que no estuviera realizada la factura no había ingreso para la entidad que facturara ya que no existía el documento legal para demostrarlo, lo que permitía maniobrar en los periodos de vencimiento del Iva y Renta para tener un menor valor a pagar.

Pero la norma internacional nos trajo el devengo, conforme al cual para gestar el ingreso no es necesaria la factura, sino que basta con que se compruebe un aumento en el beneficio económico futuro para que se considere que hay ingreso. Al respecto, el párrafo 2.41 de las NIIF para Pymes dice: “una entidad reconocerá un ingreso (…) cuando haya surgido un incremento en los beneficios económicos futuros, relacionado con un incremento en un activo o un decremento en un pasivo”. Este concepto que trae la norma internacional fue acogido por la norma tributaria en el concepto Dian 008230 de 2018.

De ello se infiere que, cuando se entrega una mercancía sin la respectiva factura (caso que es común en muchos escenarios, sobre todo a final de año cuando vienen las vacaciones, cierres por inventario etc.), se debe contabilizar el ingreso así no exista factura, según las NIIF; Además, se contabiliza la salida de inventario, la cuenta por cobrar, y hasta el Iva generado, indicando que es una venta sin facturar.

Al no estar la venta debidamente facturada, el conducto regular sugiere informar la novedad en el formato de conciliación contable-fiscal 2516 que se realiza anualmente por el tiempo de las declaraciones de renta.

Pero hay algo más, se debe contabilizar también la retención en la fuente y tomarla en cuenta para la declaración de renta del año en curso, aún cuando el cliente lo certifique en el periodo siguiente (Sentencia 23558/2020 del CE), de lo contrario, si es sujeto de revisión por parte de la Dian perdería la retención en la fuente debido a que no la tomó en el periodo del hecho económico.

De acuerdo con esta lógica, cuando se realice la factura en el año siguiente, el importe facturado no se debe reconocer como ingreso porque éste ya fue reconocido en el año anterior, sino que se debe acreditar la cuenta contable “cuenta por cobrar de ingresos sin facturar”.

Lo mismo sucede con los constructores, quienes deben aplicar el articulo 200 del ET, según el cual el acta firmada por el arquitecto constituye el certificado de avance de obra que determina el costo y gastos deducibles, así como los ingresos que deben ser reconocidos en el año fiscal respectivo, sin que sea necesaria una factura que lo avale.

¿Qué sucede en el caso contrario, cuando se emite la factura sin que se haya prestado el servicio o entregado el producto? un ejemplo de ello serían las universidades y las revistas que venden suscripciones, pues acostumbran emitir facturas antes de incurrir en los costos o prestar el servicio. En estos casos el ingreso se debe ir contabilizando de manera gradual en el año siguiente, mas no en el año en curso.

Nosotros en Lukount podemos ayudarte en este proceso y en muchos otros, de manera a evitar correcciones a declaraciones de renta, Iva y retención en la fuente. Escríbenos, será un placer atenderte.

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